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Un buen temario, primera misión del futuro funcionario.

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– Las oposiciones solo incluyen un programa con epígrafes, nunca un temario.

– La última gran convocatoria ofertó más de 8.000 plazas para más de 120.000 opositores.

– ¿Comprar un temario o hacerlo uno mismo?

La última gran convocatoria de empleo público tuvo lugar en 2019 cuando la Administración General del Estado sacó a concurso plazas para un total de 8.102 nuevos funcionarios. Este dato supuso, nada menos, un incremento del 71,5% con relación a la anterior convocatoria.

La respuesta de la ciudadanía fue masiva. Más de 120.000 personas se decidieron a opositar en un intento de hallar un futuro laboral estable al abrigo de las administraciones públicas.

Una vez el opositor ha escogido la oposición que mejor se adapta a su perfil comienza lo verdaderamente arduo del camino: preparar las pruebas / exámenes a las que se verá sometido de manera obligatoria si realmente es su pretensión terminar trabajando para el estado o una comunidad autónoma.

Como quedó de manifiesto en nuestro artículo “El camino del éxito en tu oposición: temario, planificación, estudio y repaso“, el camino es tan sencillo de formular como complicado de transitar, siendo sus fases: temario, planificación, estudio y repaso. Hoy nos ocuparemos de analizar la primera de esas cuatro obligadas estaciones de paso: el temario.

Conseguir el mejor temario posible.

Cada oposición proporciona en sus bases un programa que no pasa de ser una relación ordenada de epígrafes. En cualquier otro ámbito lectivo, normalmente un programa o índice de materias responde o se basa en uno o varios manuales cuya función es la de compilar sistemáticamente todo lo exigible en la correspondiente valoración de conocimientos. Pero en el caso de las oposiciones no hay manuales oficiales ni guías que ofrezcan cómo y dónde obtener la información necesaria, la materia de estudio.

El programa oficial de la oposición es una enumeración de epígrafes en los que se menciona, básicamente, la normativa y los distintos temas sobre los que se preguntará en las pruebas a superar.

Aquí comienza la primera gran misión para el opositor: conseguir el mejor temario posible o, dicho de una forma más coloquial: los mejores apuntes. Para ello hay fundamentalmente dos opciones.

Probablemente la más socorrida es comprar un temario ya elaborado. Esta es la opción más cara pero no siempre la más segura. Hay que tener mucho cuidado con lo que se compra ya que este mercado está invadido por agentes carentes de escrúpulos que ponen en circulación materiales de dudosa calidad cuando no directamente inservibles. Cuántas veces un opositor ha comprado unos apuntes pensando que serían su tabla de salvación y tras intentar estudiarlos durante un tiempo ha llegado a la inevitable conclusión de que son, sencillamente, un timo. Esta situación es más común de lo que muchos piensan. El opositor es, en muchas ocasiones, alguien que aguarda con ansia un puesto de trabajo que le depare una vida más cómoda y satisfactoria. Por ello está dispuesto a sacrificar gran parte de su tiempo, dinero y energías en preparar una oposición y, en este contexto, hará cuanto antes todo lo que estime necesario. Y a la hora de seleccionar el mejor material de estudio para una oposición, las prisas no son buenas consejeras. Por supuesto que hay opiniones de terceros dignas de ser tenidas en cuenta, pero en este caso, a la hora de seleccionar los apuntes mejor trabajados en base a un temario, hay que informarse bebiendo de cuantas más fuentes mejor. Siempre que sea posible es recomendable consultar la cuestión a alguien que ya haya realizado con éxito las pruebas a las que uno terminará por enfrentarse en el proceso de oposición. Un funcionario en ejercicio, que haya superado los exámenes a los que tú te enfrentas, puede ser una gran fuente de sabiduría. Él podrá relatarte su experiencia: qué apuntes utilizó, si los adquirió a una academia especializada e, incluso, si una vez adquiridos los trabajó de manera individual o acudiendo a uno de estos centros formativos. Una buena y reciente experiencia, bien contada, puede ser oro puro para un nuevo opositor.

Academias y foros online.

Usa la red de redes. Hay muchísimas academias, presenciales u online, especializadas en oposiciones que pueden proveerte de un temario solvente. En lo posible, entabla una comunicación fluida con ellas e interésate, de manera principal, por su porcentaje de éxito con los alumnos que han utilizado los temarios que se elaboran y comercializan desde el propio centro docente. Crea perfiles en foros de opositores, estos suelen ser una brújula, si no infalible, sí de una fiabilidad bastante notable. En ellos también puedes encontrar la solución. Pero eso sí, extrema la prudencia, al fin y al cabo socializarás con personas a quienes no conoces y deberás adoptar todas las prevenciones posibles antes de decidirte a gastar un solo euro en un temario en cuyo estudio y asimilación depositaras todas tus esperanzas.

Si atendemos al aspecto estrictamente pecuniario, la compra de un temario elaborado por un centro docente especializado puede oscilar entre los 50 y los 150 €. Este es un precio que se mueve en una horquilla amplia dado que factores como el tipo de oposición -las hay que requieren temarios más o menos extensos- y la reputación de la academia en la que es adquirido el material, entre otros, determinan el precio final del producto.

Para terminar dos consejos básicos: haz todo lo posible por examinar con detenimiento cualquier temario antes de comprarlo y, por supuesto, desconfía de los que te ofrezcan a un precio sospechosamente bajo.

Hazlo tú mismo.

Pero siempre hay una alternativa a la adquisición de un temario ya elaborado: coger el programa de la oposición y trabajar uno mismo su propio temario.

Esta es una opción que, como todas, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre estos últimos advertir que, obviamente, supondrá una inversión de tiempo nada desdeñable ya que esta tarea puede llevar, perfectamente, unos seis meses de trabajo. Construir un temario desde cero supone una labor de investigación, compilación de materiales y redacción que no está al alcance de todo el mundo si se quiere observar un estándar de calidad aceptable.

¿Cuál es su principal ventaja? Si eres capaz de, a partir del programa publicado en la oposición, elaborar tu propio temario de un modo estricto y sin lagunas, muy pocos de los concurrentes a las pruebas lo harán con tu nivel de conocimientos. Trabajar tu propio temario supone, por sí mismo, un estudio concienzudo y pormenorizado de cada epígrafe y materia objeto de la oposición. Una vez confeccionado, entraremos de lleno en la fase de planificación. Pero ese es un cantar del que disfrutaremos en próximos artículos.

Mientras tanto, los test de OpoSapiens seguirán ayudándote a ir apuntalando conocimientos y a familiarizarte con los cuestionarios tipo test, los más utilizados como prueba evaluatoria en toda suerte de oposiciones.